Cuando andemos con Dios, escuchando su voz,
Nuestra senda florida será;
Si acatamos su ley, El será nuestro rey,
Y con El reinaremos allá.
O......be......de.....cer,
Cumple a nuestro deber,
Si queréis ser felices.
Debéis obedecer.
Cuando Cristo murió, nuestro llanto enjugó,
Proclamarle debemos doquier;
Gozarás del amor, de tu rey y Señor,
Si obediente le quieres tú ser.
No podremos probar sus delicias sin par,
Si seguimos mundano el placer;
obtendremos su amor, y el divino favor,
Si sus leyes queremos hacer.