Cristo del cielo a buscarme,
Vino a la tierra, se humilló;
Cuando vagaba yo en la noche,
El me buscó y mi alma salvó.
Soy salvo, este es mi canto;
Cristo me salva, ¡oh, cuán glorioso!
Soy salvo, miro su gloria,
Doy alabanzas al Salvador.
Cristo me guarda de pecado,
El es mi guía a su mansión;
Grandes riquezas de su gracia,
El derramó en mi corazón.
El me conduce por la senda,
Me libra siempre de tropezar;
El es mi apoyo y es mi fuerza,
Y si le sigo no puedo flaquear.
Cristo muy pronto, con voz tierna,
Ha de llamarme al dulce hogar;
Do voy a verle, en su gloria,
Su triunfo siempre allí celebrar.