Firmes y adelante, huestes de la fe,
Sin temor alguno, que Jesús nos ve.
jefe soberano, Cristo al frente va,
Y la regia enseña, tremolando está.
Firmes y adelante, huestes de la fe,
Sin temor alguno, que Jesús nos ve.
Al sagrado nombre de nuestro Adalid,
Tiembla el enemigo y huye de la lid.
Nuestra es la Victoria, dad a Dios loor,
Y óigalo el averno lleno de pavor.
Muévese potente, la Iglesia de Dios;
De los ya gloriosos marchamos en pos;
Somos sólo un cuerpo, y uno es el Señor,
Una la esperanza, y uno nuestro amor.
Tronos y coronas pueden perecer;
De Jesús la Iglesia fiel habrá de ser;
Nada en contra suya prevalecerá,
Porque la promesa, nunca faltará.