La gloria de Cristo el Señor cantaré,
Pues llena mi vida de gozo y de paz;
Callar los favores que de El alcancé,
Mi labio no puede jamás.
Es todo bondad para mí,...
Con El nada puedo desear,...
Pues todos mis altos deseos aquí,
Tan sólo El los puede llenar...
En horas de angustia conmigo El está,
Y puedo escuchar su dulcísima voz,
Que me habla, y su paz inefable me da,
La paz infinita de Dios.
Si a rudos conflictos me mira que voy,
Me deja hasta el fin a mí solo luchar;
Mas pronto, si ve que cediendo ya estoy,
Socorro me viene a prestar.
También cuando gozo lo miro llegar,
Y entonces mi dicha la aumenta el Señor,
Ya llena mi copa, la veo rebosar,
Con todos sus dones de amor.