¡Oh! ¡Padre, eterno Dios!
Alzamos nuestra voz
En gratitud;
De cuando Tú nos das,
Con sin igual amor,
Hallando nuestra paz
En ti, Señor.
¡Bendito Salvador!
Te damos con amor,
El corazón,
Y aquí nos puedes ver,
Que humildes a tu altar,
venimos a ofrecer,
Precioso don.
¡Espíritu... de Dios!
Escucha nuestra voz,
Y tu bondad,
Derrama en nuestro ser,
Divina claridad,
Para poder vivir
En santidad. Amén.