Oye, pecador, la voz del Salvador:
“Si estás cansado, ven a descansar;
Ven, no te detengas, echa sobre Mí
Toda carga tuya, yo la llevaré.”
Ven, ven a mí, y descansarás,
Toma hoy mi yugo, yo Te salvaré...
Manso soy y humilde, Tu... amigo soy,
Ven... en Mí confía yo... te salvaré.
Ven a El, hambriento, aunque pobre estés,
Hay maná del cielo, todo listo está;
Grande es la fiesta, gratis para ti,
Cristo te invita, ven y cenarás.
¿Andas tú desviado, lejos del redil?
En los montes densos, hay peligros mil;
Deja de vagar, ¡Oh ven al buen Pastor!
Vuelve al rebaño y reposarás.
Pon tu fe en Cristo, El te salvará,
Gozo, paz perfecta, te concederá;
Nunca El rechaza al que acude a El,
Cristo es compasivo, te recibirá.