La tierna voz del Salvador,
Nos habla conmovida:
Venid al médico de amor,
Que da a los muertos vida.
El tiene toda potestad,
Puede sanar la enfermedad,
Lleno de gracia y de bondad
Es nuestro Jesucristo.
Confía, tú a quien Satanás;
Por años ha ligado,
Tu fe te sana, vete en paz,
De todo mal librado.
Los sordos oyen, ciegos ven,
Pues Cristo es El que habla;
Los cojos sanan y andan bien,
Mediante su palabra.
Así señales seguirán
A los que son creyentes;
Demonios fuera echarán,
Y sanarán las gentes.