En mi maldad busqué a Jesús
Y El me aceptó con grande amor;
Me dio Perdón allá en la Cruz,
Salud hallé por su dolor.
Cristo me dijo: “Ven a mí,
Que ya mi vida di por ti”.
Muy densa fue la obscuridad
Que en mi pecado me cercó,
Mas el Señor en su bondad.
Viniendo a mí así me habló:
“Yo soy la luz, yo te guiaré,
Yo tu camino alumbraré”
“¿Quieres la vida sin igual
Que en abundancia a todos doy?
De vida el pan, soy al mortal,
¡Ven sin tardar, tu vida soy!
¡Ya vengo a ti, Señor Jesús!
Dame perdón y vida y luz.