Do luzca el sol lo hay siempre;
Do moren aves lo hay;
No sigan tus lamentos;
Dios vive, y sobra el ¡ay!
¡Vedla! ¡Vedla!
La ínsula riente de ¡espera!
Patria del bien, mejorado edén,
Célica primavera.
Prolónguese los días;
Sus faenas tienen fin;
Adquiere fuerza el alma;
Se aleja de lo ruin.
Se siente menos carga;
Se mira el porvenir,
Las nubes se levantan,
Y todo es revivir.
Allí no habrá más sombra;
El rostro brillará,
Del cordero que alumbra
Y el sol se apagará.