En oscuridad sin Jesús me vi,
Con mil penas y gran dolor;
Mas Jesús llamó, ven, sí, ven a mí,
Quiero ser tu Salvador.
En mi alma hay dulce paz,
Desde que vine a Jesús;
No hay noche nunca sino paz y gozo,
Desde que vivo en su luz.
Por las grandes olas de la maldad,
Yo llevado fui más y más;
Sin tener piloto en la tempestad
Hasta ver al buen Jesús.
¿En la ruda lid combatido estás,
Sin amigo y sin solaz?
¡Oh, no llores más! Sino ve la faz,
De tu amigo, es Jesús.