Es Jesucristo mi todo, grato es cantar su loor,
¡Oh cuán sublime e infinito es su divino amor,
Cuando me vio errabundo, cual hijo pródigo,
Vino a buscar y a salvarme, a su redil me llevó.
Cristo, Cristo, tú eres mi Salvador,
Cristo, Cristo, tuyo seré, Señor;
Te Seguiré donde quiera, si Tú guiando vas,
Y al terminar mi carrera, en gloria veré tu faz.
Cristo es el lirio del valle, la rosa es de Sarón,
Cristo es el astro esplendente, la roca de salvación;
El es la fuente de vida, y gozo eternal,
Ya satisface mi alma con el maná celestial.
Cristo nació en un pesebre, la amarga copa bebió,
Cual inocente cordero, en el Calvario murió;
Resucitó de la tumba, y al cielo ascendió,
Mas pronto viene en gloria, esta promesa nos dio.