Si la fe me abandonare,
El me sostendrá;
Y si el mal me amenazare,
El me sostendrá.
El me sostendrá, El me sostendrá;
Mi Jesús que tanto me ama,
El me sostendrá.
Nunca yo podré ser firme,
Con tan débil fe;
Mas El puede dirigirme
Y él me sostendrá.
Son su gozo y complacencia,
Cuantos El salvó,
Y al salvarme su clemencia,
El me sostendrá.
El no quiso ver perdida,
Mi alma en la maldad:
Dio su sangre por mi vida,
Y El me sostendrá.