Dejé la vida mundanal,
Los goces y la vanidad;
Y ¿quieres a razón saber?
Un sitio busco celestial.
En esa patria celestial,
Un bello y dulce hogar tendré,
En la mansión do Cristo está
Eterna gloria gozaré.
Muchos me quieren desviar,
De la carrera que tomé;
Su voz no quiero escuchar,
Al sitio celestial iré.
¡Oh! Ven conmigo, pecador,
A esa célica mansión,
Acude a tu Salvador,
Acepta el inefable don.