De la iglesia el fundamento
Es Jesús el Salvador;
Por el agua y la palabra
Le dio vida su Señor:
Para hacerla esposa quiso
De los cielos descender,
Y su sangre por limpiarla
En la horrible cruz verter.
De entre todas las naciones
Escogida en variedad,
A través de las edades
Se presenta en unidad
Y los títulos que ostenta
Son, tener sólo un Señor,
Una fe y un nacimiento,
Un constante y puro amor.
Sólo un nombre ella bendice,
Participa de un manjar,
La consuela una esperanza,
Y en la cruz tiene su altar;
Por el celo que la anima
De las almas corre en pos,
Y ambiciona por la gracia
Conducirlas hasta Dios.
Aunque el mundo, combatida
Del error por el vaivén
Y de cismas desgarrada,
La contemple con desdén;
En vigilia están los santos,
Y jamás cesan de orar:
Lo que es hoy tristeza, pronto
Será júbilo y cantar.
A través de sufrimientos
Y fatigas y dolor,
El glorioso día espera
En que vuelva su Señor.
Consumada y plena entonces
Su carrera y su salud,
Entrará libre y triunfante
En la eterna beatitud.